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Push through Living Wage Act / Pasar el salario justo
El Diario

November 23, 2011
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New York State’s minimum wage of $7.25 per hour has been stuck at that rate for years. This means that many New Yorkers remain stuck as the cost of living has gone up in the city. Yesterday, the City Council discussed a bill that could change that rate. The Fair Wages for New Yorkers Act would require employers receiving significant city subsidies to pay workers at least $10 an hour plus benefits, or $11.50 an hour without benefits.

The measure has had an uphill battle. Mayor Bloomberg, a fervent opponent of the bill, released the results of a study that claimed imposing such measures on employers would have an adverse effect and result in the loss of 6,000 to 13,000 low-skilled jobs. The findings, however, were contested by other experts on both economic and ideological grounds. And conveniently, the academics involved in the Mayor’s study are known for their critical views of minimum wage. A majority of council members sup$the proposal, including, understandably, those who represent Latino and African American communities, whose constituents tend to earn lower wages and have been hit the hardest by the recession.

The future of the bill also rests on the will of City Council Speaker Christine Quinn, who has refused to take a position on the proposed legislation until reviewing its final language. The Speaker has the power to bring the bill to a vote—or block it—on the Council floor.

City lawmakers and advocates this week presented an amended proposal. Under the modified bill, only large businesses that receive $1,000,000 (it was previously $100,000) or more in tax breaks and whose gross revenues are $5 million (it was previously $1 million) or more will be subject to a higher wage standard. It also exempts not-for-profits, manufacturers and affordable housing projects.

The intention is to protect smaller businesses and focus on big retailers, $raising compensation standards so that new developers will be encouraged to meet a new bar.

The new proposal is fair and worth a shot. As is, the bill would only affect a small portion of retail employers that would constitute a good sample size for an independent group to study how the city’s economy reacts to a living wage.

There are enough reasons to give this idea a try. With too many working families struggling to make ends meet, the living wage represents an opportunity to keep low-wage workers away from costly public assistance. It also would stimulate the economy because workers are likely to spend a few extra dollars.

Mayor Bloomberg is likely to veto the bill, should it pass. This means the Council has to be ready to override it. But first the bill has to get to the floor.

We expect Speaker Quinn to heed the legislators she represents and give the bill a chance. Our job market is failing to give workers compensation that enables them to provide for their families. When the market fails, government must intervene.

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El salario mínimo del Estado de Nueva York ha permanecido estancado en $7.25 la hora desde hace años. Esto significa que muchos neoyorquinos continúan viviendo con esa ínfima cantidad mientras el costo de vida ha aumentado en la ciudad.

Ayer, el Concejo Municipal discutió un proyecto de ley que podría cambiar esto. La Ley de Salarios Justos le requeriría a los empleadores que reciben subsidios significativos de la ciudad que paguen a sus trabajadores por lo menos $10 por hora más beneficios, u $11.50 por hora sin beneficios.

Promocionar la medida ha sido cuesta arriba. El alcalde Bloomberg, un ferviente opositor de la propuesta, dio a conocer los resultados de un estudio que alega que imponer esas medidas a los empleadores tendría un efecto adverso y resultaría en la pérdida de 6,000 a 13,000 empleos de baja cualificación. Los resultados, sin embargo, fueron impugnados por otros expertos por motivos económicos e ideológicos. Convenientemente, los académicos involucrados en el estudio de la Alcaldía son conocidos por sus puntos de vista críticos del salario mínimo.

La mayoría de los concejales apoya la propuesta, incluyendo, lógicamente, los que representan a las comunidades latinas y afroamericanas, cuyos integrantes tienden a ganar salarios más bajos y han sido los más afectados por la recesión.

Pero el futuro del proyecto de ley depende de la voluntad de la presidenta del Concejo Municipal Christine Quinn, quien se ha negado a tomar una posición sobre el proyecto de ley hasta revisar su versión final y analizar sus implicaciones. La Presidenta tiene el poder para llevar el proyecto a votación - o bloquearlo- en el Concejo.

Legisladores y activistas a favor del proyecto de ley presentaron esta semana una propuesta modificada. Según la nueva versión del proyecto, sólo las grandes empresas que reciben $1,000,000 (antes era $100,000) ó más en recortes de impuestos y cuyos ingresos brutos son de $5 millones (antes era $1 millón) quedarían cobijadas bajo la legislación. Asimismo, se exonera a las entidades sin fines de lucro, los fabricantes, y proyectos de viviendas asequibles. La intención es proteger a las empresas más pequeñas y concentrarse en en los grandes minoristas, para de esa manera elevar los estándares de compensación y animar a los desarrolladores a pagar salarios más altos.

La nueva propuesta es justa y merece la pena intentarla. Tal como es, el proyecto de ley sólo afectaría a una pequeña parte de los empresarios minoristas, pero ellos podrían constituir una muestra para que un grupo independiente estudie cómo la economía de la ciudad responde a un salario digno.

Hay suficientes razones para intentar esta idea. Con demasiadas familias trabajadoras luchando para llegar a fin de mes, el salario mínimo digno representa una oportunidad para mantener a trabajadores con bajos salarios alejados de la costosa asistencia pública. También estimularía la economía porque $probablemente estos trabajadores gastarán los pocos dólares extras que ganan. El alcalde Bloomberg es probable que vete la ley. Esto significa que el Concejo tiene que estar listo para anular ese veto. Pero primero el proyecto de ley tiene que llegar a votación.

Esperamos que la presidenta del Concejo preste atención a los legisladores que ella representa y le dé una oportunidad al proyecto de ley. Nuestro mercado de trabajo está fallando en dar a nuestros trabajadores una remuneración que les permita mantener a sus familias. Cuando el mercado falla, el gobierno debe intervenir.