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The “Fair Wages for New Yorkers” Act / La ley de ‘Salarios Justos para los Neoyorquinos’
El Diario
Ruben Diaz Jr.

December 6, 2011
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On November 21, thousands of people from all over the City crowded into the Riverside Church in upper Manhattan to make their voices heard loud and clear: it is time for this administration to do right by the people of this City and pass the “Fair Wages for New Yorkers” Act.

What this bill asks for is very modest. When major economic development projects solicit heavy taxpayer subsidies for their projects work, they must pay their employees a “living wage,” currently defined by federal law as $10 per hour with benefits or $11.50 without.

This is, by any measure, a modest sum. Yet our opponents continue to describe this bill as the end of all business in New York City, regardless of the utter lack of truth in their claims.

What I saw from the podium at Riverside Church were the voices of the masses, the underserved New Yorkers who have not been helped by Mayor Bloomberg’s job creation and anti-poverty programs. What I saw that night were thousands of people looking for a new way forward, people who see in the “Fair Wages for New Yorkers” Act a small, but meaningful, step out of the cycle of poverty.

What I see in our opposition is the face of the status quo. When the “Fair Wages for New Yorkers” Act was first introduced, members of the business community outlined their concerns with the bill. Supporters of the bill, myself included, examined the most reasonable concerns presented to us and adjusted the legislation accordingly. Our bill will not hurt small businesses or affordable housing developments, despite the misguided, misinformed and disingenuous claims of our opposition.

Yet, despite our good faith effort to make reasonable adjustments to the “Fair Wages for New Yorkers” Act, our opponents continue to argue that a “living wage” is too much for our City. It has become clear that many of our opponents will never support this bill, no matter how many times it is adjusted to their liking.

Their opposition continues, despite the fact that other cities that have “living wage” laws have seen no negative impact on business development whatsoever. Expert testimony at the City Council, just one day after our rally, showed that Los Angeles has seen no decrease in business activity since it passed its own living wage law in 1999. Many of the same arguments made against our bill were used then as they are now, and without any data to prove that a “living wage” will hurt business. Opponents of a living wage were wrong then just like they, and Mayor Bloomberg, are wrong now.

The rally at Riverside Church, where thousands stood within the walls that once bore witness to Rev. Dr. Martin Luther King Jr., was a historic occasion. It showed our opposition, who too often are insulated from the real world, that the view of our economy from the street is far different. It showed that much of this City is mobilized to change the way we do business.

Our great mayor, Fiorello LaGuardia, once made it clear to the people of this City: “No Doles for Millionaires.” It is time for a return to that spirit, and for this administration to hear the voices of thousands who came to Riverside Church—and the millions across the City—and pass the “Fair Wages for New Yorkers” Act.

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La ley de ‘Salarios Justos para los Neoyorquinos’

El 21 de noviembre, miles de personas de todas partes de la ciudad llenaron la Iglesia Riverside en el alto Manhattan pidiéndole fuertemente a esta administración que haga lo correcto por la gente de la ciudad en pasar la ley de ‘Salarios Justos para los Neoyorquinos’.

Cuando los grandes proyectos de desarrollo económico reciben subsidios públicos deben pagarles a sus futuros empleados un "salario digno", lo que actualmente define la ley federal como $10 por hora con beneficios, ó $11.50 sin beneficios. Esta es una suma modesta. Sin embargo, nuestros oponentes siguen describiendo este proyecto de ley como el fin para los negocios en la ciudad de Nueva York, a pesar de que sus afirmaciones son incorrectas.

 

Lo que oí desde el podio en la iglesia de Riverside fue la voz fuerte de muchos residentes que no han sido ayudados por los programas de creación de trabajos y contra la pobreza creados por el alcalde Bloomberg. Ellos buscan un nuevo camino para poder salir adelante.

Cuando la ley de ‘Salarios Justos para los Neoyorquinos’ fue introducida por primera vez, los miembros de la comunidad empresarial expusieron sus preocupaciones. Los partidarios del proyecto de ley, incluyéndome a mí, examinamos las preocupaciones que se nos presentaba y le hicimos los ajustes necesarios. Nuestro proyecto de ley no perjudicará a las pequeñas empresas o desarrollos de viviendas asequibles, a pesar de las afirmaciones equivocadas y mal informadas por parte de nuestra oposición.

A pesar de nuestros esfuerzos de buena fe en realizar los ajustes necesarios, es evidente que muchos de nuestros oponentes no apoyarán este proyecto de ley, sin importar cuantas veces la ajustemos para atender sus preocupaciones.

 

Otras ciudades que tienen leyes de "salarios dignos" no han visto ningún impacto negativo en el desarrollo de negocios. Los testimonios de expertos que hablaron en frente del concejo municipal, un día después de nuestra manifestación en la iglesia, mostraron que la ciudad de Los Ángeles no ha visto ninguna disminución en la actividad empresarial, después de que pasó su propia legislación de salarios justos en el 1999. Muchos de los mismos argumentos en contra de nuestro proyecto de ley se utilizaron en aquel entonces, sin ningún tipo de datos para demostrar que un "salario digno," perjudicaría a los negocios. Los que se oponían a un salario digno en ese tiempo estaban equivocados, así como están equivocados nuestros presentes oponentes incluyendo al alcalde Bloomberg.

La manifestación en la Iglesia Riverside, fue una ocasión histórica, miles de personas se reunieron entre las mismas paredes que una vez fueron testigos del Reverendo Dr. Martin Luther King Jr. Ese evento le demostró a nuestra oposición que el punto de vista de la economía en la calle es muy diferente a su punto de vista. Se demostró que la mayor parte de esta ciudad se moviliza para cambiar la forma en cómo hacemos negocios.

Nuestro gran alcalde, Fiorello LaGuardia, le dijo a la gente de esta ciudad que no estaba de acuerdo que los millonarios sean rescatados al recibir más dinero del contribuyente. Es hora de volver a ese espíritu, y que esta administración escuche la voz de los residentes alrededor de la ciudad que piden que pasen la ley de ‘Salarios Justos para los Neoyorquinos’.

¿Cree que la ley de Salarios Justos para los Neoyorquinos perjudicará a las pequeñas empresas? Díganos en